Estrategia@retail

Gestión del Talento

Alvaro Larraín

Dynamisa Consultores - Alta Dirección

Jueves 30 de junio de 2005

 

Jack Welch, el exitoso ex Presidente Ejecutivo de General Electric se refiere a la gestión del talento como al arte de “recompensar el alma y el bolsillo”. En estas líneas intentaremos explicar en qué consiste y por qué es de gran actualidad en el sector del retail .

El sector de la venta al detalle vive un periodo muy dinámico, caracterizado por una creciente concentración, una competencia intensa y fuertes niveles de inversión, tanto en Chile como fuera.

Según la Cámara de Comercio de Santiago, una de cada cinco personas trabaja en el retail y para 2005 se esperan ventas por sobre los 25 millones de dólares, al tiempo que la inversión en el extranjero representa 34% de la inversión total.

Una de las consecuencias de este fenómeno, es hacer de la dirección de recursos humanos una prioridad estratégica ya que son personas las que manejan y operan estos conglomerados y sus actitudes, capacidades y compromiso pueden convertirse en una ventaja competitiva real.

¿Cómo se premia en Chile el bolsillo hoy? Tres tendencias se perfilan con nitidez en materia de compensaciones.

Primera. Transparencia y simplificación de los conceptos de remuneración, esto es, convertir remuneraciones y beneficios en compensación en dinero, porque resulta más simple de manejar, más fácil de entender, más cómoda de declarar.

Segunda. Creciente importancia de la renta variable sobre la fija, porque motiva y de cumplirse los objetivos, se paga sola. Y a la vez, da más posibilidades a los mejores, creando emulación. En eso consiste la meritocracia.

Por último. Asignación de incentivos sobre la base de metas objetivas, es decir, según esquemas predefinidos y comunicados. Es una cuestión de equidad. En palabras simples, quien más aporta más recibe.

 

 

¿Y cómo se recompensa el alma?

Gestionar el talento supone atraer, desarrollar y retener a los mejores en una cultura de reglas claras y conocidas, que favorezca la meritocracia en desmedro del compadrazgo y en donde imperen la ética y la equidad.

Ética y equidad son claves no por razones morales únicamente sino porque suponen eficiencia en la organización. Es decir, se es más eficiente cuando se dice la verdad, se es imparcial y objetivo, porque se ahorra tiempo y energía yendo directo a lo esencial.

Las personas buscamos permanentemente un sentido en lo hacemos y en el trabajo lo encontramos más fácilmente cuando constatamos que existen reglas que se respetan y que llevan a tratar a los individuos con objetividad.

Desde luego crear una cultura de trabajo en que se premie el alma, no es cuestión de meses, ni de años. Es cuestión de convicción profunda y persistencia por parte de los dirigentes en el tiempo.

No es simple tampoco demostrar que una gestión eficiente de talentos incide directamente en el rendimiento y los resultados de las organizaciones.

Sin embargo existen cada vez más ejemplos e incluso investigaciones serias que prueban lo anterior: que las batallas comerciales se están ganando por el talento, no por la tecnología ni el capital, hoy día casi al alcance de cualquiera.