Hablar de retail es evocar grandes tiendas, supermercados inmensos, invitantes malls , extensas cadenas de farmacias, omnipresentes homecenters . A veces, por error se piensa en los otros, es decir, los que sin el tamaño de los colosos, están también de lleno en el negocio.
Para los grandes, el negocio se ha ido desarrollando inexorablemente hacia una oferta cada vez más amplia a base de proponer servicios directa o indirectamente complementarios a los productos y fundamentalmente servicios financieros.
Para los menos grandes, que no alcanzan cobertura nacional ni las ventajas de las grandes economías de escala, sí se presentan oportunidades muy favorables en este momento del hecho de la reactivación, del buen precio del dólar y del alza sostenida del consumo interno.
Casi podría decirse que hoy se les presenta una excelente oportunidad que durará dos, tres, ¿quién podría saberlo?, cuatro años, para consolidar los negocios y darle sustentabilidad en el tiempo a sus empresas, sea en algún nicho, sea como generalistas regionales o ambos.
Nadie podría estar en contra de esto. Más aún, se da un imperativo moral que en ocasiones pasamos por alto: una empresa es un activo que debiera preocuparnos a todos porque crea empleo, contribuye al PIB, produce resultados para el accionista y la sociedad.
¿Y qué significa consolidar los negocios? Significa darles un modo de funcionamiento de primerísimo nivel, de clase o categoría mundial como se suele decir ahora, es decir, funcionar de acuerdo a estándares reconocidos en el mundo como las mejores prácticas de la profesión.