Los
tratados de libre comercio obligarán a cambiar la manera de trabajar
que tienen los ejecutivos chilenos, asegura Álvaro Larraín, director
de Dynamisa. A juicio del consultora, el futuro escenario económico
y la llegada de empresas internacionales harán que "los profesionales
recapaciten acerca de sus debilidades y asuman nuevos roles, ya que
se encontrarán frente a un manager altamente eficiente y competitivo".
Y es que
el chileno tiene una gran desventaja frente a su par extranjero:
establece estrategias a corto plazo y no se anticipa a los problemas,
lo cual le impide ver amenazas y oportunidades.
"Toma en
cuenta las situaciones del momento, sin pensar en el futuro, lo que
es bastante perjudicial en un mundo cada vez más globalizado y que
nos obliga a pensar en lo que pasará en los años venideros", sostiene
Larraín.
Al contrario,
las ganas de trabajar, superarse y hacer bien las cosas, que en general
muestra, son algunas fortalezas que le permitirán adaptarse a un
nivel más profesionalizado. La idea es que sea un manager capaz de
producir más en menos tiempo, aplicando criterios y reglas bien estructuradas.
Al respecto,
dice que existe una gran cantidad de profesionales ansiosos de aprender
y de tomar conciencia de sus debilidades. Y la prueba de esto es
la gran demanda por los cursos de formación y MBA dentro y fuera
del país.