Famoso por
cobijar huéspedes de la talla de Oscar Wilde y Jim Morrison,
el Père Lachaise también es conocido por su impresionante
arquitectura funeraria. Este cementerio, ubicado en el barrio este de
París, en casi dos siglos ha recibido los restos de 2.500 celebridades
entre políticos, intelectuales y artistas.
A pesar de
su atractivo turístico, pocos conocen sus inicios. Francia despidió
el siglo XVIII con hechos fatales: la Revolución Francesa y la
época del Terror de Robespierre. Ante este panorama, Napoleón
ordenó comprar un terreno fuera de la ciudad para construir una
necrópolis moderna e higiénica.
Durante los
primeros años nadie quería enterrar a sus familiares en
el "cementerio del este". La principal razón era la
lejanía de la ciudad. No existían transportes públicos,
todo se hacía caminando, en caballos o carruajes.
Fue entonces
cuando el escritor Honoré de Balzac tuvo la idea de comenzar
a enterrar a los personajes de sus novelas en el nuevo cementerio. La
estrategia funcionó tal como lo haría la más eficiente
publicidad de hoy: muchos recorren ansiosos el Père Lachaise
buscando la tumba del "Père Goriot" y de otros personajes
de Balzac.
Este ejemplo
de marketing decimonónico es representativo del uso de las técnicas
-comúnmente relacionadas con la economía posindustrial-