La Tercera,

Usted S.A.

Aislamiento Laboral

Nadie me invita a almorzar

Alejandro Becker

Domingo 23 de mayo de 2004

Si sus compañeros de labores no lo tienen en cuenta ni para molestarlo o pedirle dinero, sus posibilidades de realizar una carrera exitosa en la empresa donde trabaja son remotas. Es mejor hacer algo al respecto.

Pocos discuten la afirmación acerca de que nacemos y morimos solos. Sin embargo, entre aquellos magnos eventos debemos convivir, tratar y empatizar con una gran cantidad de personas. Gústele o no.Poco importa que sus compañeros de trabajo vean y sientan el mundo diferente a como lo hace usted. En una organización productiva se deben dejar de lado criterios personales en función del objetivo para el cual fue contratado. A pesar de esto, es inevitable que existan personas impedidas de aclimatarse a ciertos equipos debido a su carácter o por un rechazo de sus compañeros.Si se encuentra en esta situación no se desmorone, pues quizás la mayor equivocación acerca de la soledad es que cada cual va por el mundo creyendo ser el único que la padece."En primer lugar, el empleado debe preguntarse si el aislamiento al que está sometido se debe a su actitud o es una constante que está afectando a otros integrantes y al funcionamiento del equipo. Si se trata del único empleado aislado, el único al que no invitan a almorzar, la pregunta que debería hacerse es: ¿Estoy teniendo actitudes que a mí me disgusta que otros tengan?", pregunta Alvaro Larraín, director de Dynamisa Consultores.La duda planteada por el ejecutivo adquiere mayor validez cuando no vemos razones objetivas para dicho vacío, es decir, cuando no hay muestras de una actitud confrontacional o poco interesada. "Por el contrario, si existen otros empleados aislados, entonces se trata de un problema relacionado al equipo en sí", acota Larraín.Apartar a uno o más miembros es un fenómeno que se da de manera organizada por parte de un grupo. Por lo general, pertenecer a un grupo lleva, en algunas ocasiones, a aumentar las desconfianzas hacia individuos externos o recién llegados, a aferrarnos a nuestras pertenencias y a elaborar códigos de comunicación específicos para los miembros. Las personas marginadas captan estas desconfianzas y rechazos de sus habilidades, así como los resultados del producto. Esto disminuye la confianza y, probablemente, su rendimiento, con lo que se cumplen las profecías negativas del grupo.Un equipo, idealmente, debiera ser un sistema en donde cada individuo se sienta seguro, aceptado y necesitado por los demás, donde los intereses y las motivaciones de los miembros se conocen y son compartidos, afirma la sicóloga Carolina Lomuscio.

¿Qué hacer con el tipo raro?


De acuerdo, el como se peina y viste no le ayudan mucho a integrarse dentro del equipo. También les puede molestar el uso de extrañas palabras o acentos, pero, en el trabajo, hay que mostrarse libres de prejuicios. Es más, entre todos los miembros de un grupo deben, obligatoriamente, potenciarse unos a otros. En el caso de tener a un nerd en el equipo, un haragán, alguien con muy poca experiencia o que presenta mala voluntad para asumir las tareas de equipo, los esfuerzos deben redoblarse. Para integrarlo a las actividades laborales siga las recomendaciones de Alvaro Larraín, de Dynamisa Consultores.

Que sea el líder quien lo integre. En todo grupo hay una cabeza que se impone por sobre los demás debido a su antigüedad, conocimiento o simpatía. Esta debiera ser la primera persona en acoger o conversar con un elemento excluido del equipo de trabajo.

No mezclen asuntos profesionales con emocionales. Puede que el tipo aislado sea un pesado, pero si en su trabajo se muestra profesional y asertivo, no debiera ser juzgado por sus características personales. Al César lo que es del César. Nadie le pide que vayan a disfrutar un trago todos los días al finalizar la jornada, pero recuerde, son colegas, no miembros de un club o una familia.

Muéstrese considerado. Es importante tener un trato respetuoso, reconocer el esfuerzo y apoyar y respaldar el trabajo realizado. Ello debería bastar para tener un grupo integrado. No obstante, puede haber integrantes más problemáticos, que requieran ser reubicados en la empresa en puestos donde no requieran lidiar constantemente con el equipo.

Reconozca las habilidades particulares. Todos tenemos conocimientos, experticia y experiencia acumuladas, éstas reflejan diferentes realidades y estimulan la creatividad y forma de opiniones. Es una buena oportunidad de aprender de otros y valorar tanto las diferencias como el consenso.

Invítelos usted
Reaccione

No esperará quedarse de brazos cruzados mientras su popularidad cae en picada. Debe ser protagonista en el rumbo que toman los acontecimientos que le rodean, por lo tanto, asuma un actitud proactiva frente a su equipo de trabajo y siga estas recomendaciones otorgadas por Carolina Lomuscio, sicóloga de la Dirección del Trabajo. Autoevaluación. Siempre que algo está mal con el entorno que nos rodea debemos analizar, en primer lugar, nuestros actos para identificar posibles yerros. Es necesario examinar el comportamiento personal para identificar las razones por las cuales rechaza o es rechazado. Los modos. Quizás usted es un plomazo consentido de su mamá y nadie aún se lo ha dicho. Intente comunicar una actitud positiva a través del lenguaje no verbal, es decir, gestos, posturas o comportamientos. Mantenga una actitud agradable y amistosa. Tome el toro por las astas. Si la montaña no va a Mahoma... Genere instancias y experiencias compartidas con el fin de nutrir la cohesión, recalcando los aspectos que tiene en común con los otros e idealmente verbalizándolos. Converse la situación. Si se guarda todo, pues no se quiere "hacer mala sangre", terminará con un cuadro de estrés de Padre y Señor Mío. Aprenda a dar y recibir críticas constructivas. Quizás baste con una simple conversación para aclarar malos entendidos. Si nada resulta, tome distancia formalmente. Luego de ingentes esfuerzos por su parte para mejorar la situación y nada consigue mientras la situación de rechazo persiste, es posible que el problema tenga que ver con las dinámicas del grupo en sí, por lo que en esos casos es una adecuada alternativa pedir un traslado o cambiar de empleo.

La soledad del ejecutivo

No siempre se está solo por un rechazo del grupo o, a la inversa, porque no existen mecanismos de adaptación a un nuevo individuo. Existen personas a las cuales la soledad es una imposición del cargo. De acuerdo al Dr. Eduardo Press, consultor organizacional del sitio web especializado en recursos humanos Ser Humano y Trabajo, son las altas gerencias quienes están más solas.
Piensan, sienten molestias en el cuerpo, no pueden dormir, los asaltan temores, tienen que tomar decisiones, se demoran y sufren. ¿Con quién conversan? ¿De qué forma disminuyen su ansiedad y su angustia? ¿Cómo se ponen nuevamente creativos?
"La experiencia nos enseña que el número uno, el que dirige a todos, es el único que no tiene pares, por lo tanto, es el que más dificultades tiene para sostener una conversación en confianza. ¿Con quién lo habla? Con nadie. Queda solo rumiando sus ideas, sin que haya progreso o variación de las mismas", explica el profesional.
Al carecer de interlocutores el presidente de la empresa o el gerente general desarrolla un alto grado de aislamiento, de desconfianza, de bloqueo interno, baja la productividad intelectual y se entorpece el proceso de toma de decisiones. ¿Qué hacer?

Abra espacios de conversación, situaciones individuales para los máximos directivos. Por ejemplo, es muy habitual hacer reuniones para conversar con una frecuencia semanal o quincenal, de una hora o una hora y cuarto de duración, que pueden hacerse en su propia oficina, asegurándose que se evitarán interrupciones, o en otro lugar no "contaminado".

Busque ayuda profesional. ¿Se acuerda de Los Soprano? si hasta un líder de la mafia, duro como él sólo, necesita descargar sus sentimientos y perspectivas ante un persona entrenada para asistirlo, un sicólogo, una terapista o un cura confesor, con mayor razón usted.

¿Cuáles son los beneficios? En primer lugar, si los directivos contaran con un profesional para conversar sobre sus inquietudes, se alejarían los fantasmas del aislamiento y la desconfianza. Un espacio para la conversación con un profesional permite compartir las emociones y los sentimientos, generar alivio y poner en marcha nuevamente los ciclos creativos.