Los ejecutivos
no son inmunes al acoso laboral. También conocido como mobbing,
se refiere al maltrato moral o psicológico que ejerce una persona
sobre otra y que generalmente implica un abuso de poder, caracterizado
por cuestionamientos permanentes a opiniones, acciones e incluso a
la vida privada.
Sin embargo, los especialistas en recursos humanos aconsejan, por
un lado, que quienes se ven afectados por este tipo de situaciones,
las transformen en una “oportunidad” para defender la
dignidad en el trabajo, asumiendo un papel activo. Y, por otra parte,
a quienes –a veces inconscientemente- caen en esta práctica,
reformular su estilo de relación con el poder y sus subordinados.
Aunque el código laboral no tiene aún respuestas específicas
para este problema, el abogado de la Dirección del Trabajo,
José Luis Ugarte, dice que este es un tema más de cultura
que jurídico. Pero recuerda que el Código del Trabajo
establece que el empleador debe respetar las garantías constitucionales
del trabajador como la integridad y el honor.
Sin embargo, hay empresas donde trabajar puede resultar “nocivo
para la salud”. Iñaki Piñuel, psicólogo
y docente de liderazgo en la Universidad de Alcalá, ha planteado
que en estas organizaciones se genera la “toxicidad” de
tener que adaptarse a un ritmo y una carga mental cada vez más
elevados y al miedo a quedar fuera del mundo laboral. Así,
la persona se ve obligada a soportar abusos. Según él,
las consecuencias del mobbing son claras: deteriora el clima laboral,
las relaciones entre el equipo de trabajo y la confianza en la empresa.
Además, disminuye la productividad.
Perfil
psicológico
El
acoso laboral es un fenómeno obedece al perfil psicológico
de los protagonistas, pues hay personas que difícilmente serán
acosadas y otras que son más vulnerables. “Es grave si
un jefe llega al extremo de tener que hostilizar a la gente para que
trabaje.
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Eso significa que sus habilidades de liderazgo no son sólidas”,
sentencia Andrea Soto, senior manager de consulting de Deloitte. El
acosador –argumenta Álvaro Larraín de Dynamisa-
es una persona insegura, que intenta sobreponerse a sus debilidades
proyectando sentimientos como celos y envidia sobre el acosado.
En tanto, Juan Carlos Cubillos, consultor Senior de OCT S.A., opina
que el jefe que ejerce acoso “por lo general no es muy consciente
de lo que hace y le conviene revisar su estilo de relación”.
Aconseja a la víctima plantear con claridad el tema, aunque esté
bajo subordinación y sienta afectada su autoestima e idoneidad.
Los consultores coinciden en que el mobbing se refuerza en un mercado
laboral vulnerable y cada vez más dinámico, exigente y
competitivo.
Papel
activo
Sin
embargo, los ejecutivos están preparados para enfrentar con propiedad
un episodio de esta naturaleza, dada su formación y las competencias
que han desarrollado. Así lo cree Larraín, para
quien “estas situaciones se deben convertir en una oportunidad
para defender la dignidad del trabajo, adoptando un papel activo, porque
las personas toman una actitud pasiva. La clave no es ir a la confrontación,
sino razonar”, sostiene. Andrea Soto sugiere solicitar
apoyo a un superior o a Recursos Humanos.
Para un entorno laboral libre de violencia psicológica, los directivos
y mandos intermedios deben prepararse en liderazgo, resolución
de conflictos, comunicación, habilidades sociales y prevención
del estrés.
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