Especial

Universidades Privadas,

Diario Financiero

Se están derribando los prejuicios de antaño
Los altos cargos gerenciales son cada vez menos lejanos

 

Tras la reforma de 1981, que permitió el nacimiento de las universidades privadas, la mayoría de estos planteles dirigió sus esfuerzos a desarrollarse en pocas disciplinas. A estas alturas han ganado un sólido terreno en virtud del nivel de sus profesores, de sus fuertes inversiones en infraestructura y de las alianzas internacionales, entre otros aspectos.
Por ellos, los egresados de universidades privadas que llevan un tiempo largo funcionando en el sistema educacional se insertan bien en el mercado. “El prejuicio que existía antes sobre estas instituciones se ha perdido porque quienes están trabajando lo han hecho bien y las mismas empresas se han dado cuenta de que se trata de profesionales capacitados y con la misma formación que aquellos que salieron de las casas de estudios tradicionales”, afirma María de los Ángeles Santander, investigadora del Instituto Libertad y Desarrollo.

Si bien los profesionales que han estudiado en las universidades tradicionales todavía son percibidos como mejores alumnos por la mayoría de los altos ejecutivos de las empresas, principalmente en puestos estratégicos y con alto potencial, el progreso en la calidad de la educación de las entidades privadas está llevando a que sus egresados tengan cada vez más opciones importantes en una firma.

“Nichos gerenciales”
Aunque el “Informe de perfiles ejecutivos” realizado por Panel Consultores a más de 930 compañías (2001) mostró que para las gerencias de primera línea aún predominan los profesionales titulados en las universidades tradicionales, a la fecha del estudio ya se anticipaba que los privados empezaban a ganar espacios.
Además, en las gerencias técnicas (tecnología, operaciones y producción) se apreciaban mayores oportunidades para los profesionales de estas últimas entidades, y por lo tanto constituyen “nichos”, dice Eduardo Jara, socio de Panel Consultores.
Para aprovecharlo, sin embargo, se debe dejar de lado la tendencia a considerar que un buen ejecutivo necesariamente debe llegar a la gerencia general de una empresa, apunta José Fernández, consultor director de Hemisferio Izquierdo.


“Uno de los aportes de algunas universidades privadas es sacar ingenieros comerciales y civiles industriales que se especializan en ciertas materias como marketing, finanzas o recursos humanos, lo cual contribuye a la profesionalización de ciertas áreas.

Esto ha ocurrido, por ejemplo, en el retail y en muchas medianas empresas exportadoras”, explica Fernández.
Jara reconoce que las empresas quieren personas probadas, pues no hay mucho tiempo para enseñar. Por esta razón prefieren lo conocido, de lo cual se benefician los profesionales provenientes de universidades con fama de exigentes, donde no es fácil, sacar la carrera. “En la medida que las entidades privadas puedan tener altos estándares de educación y demostrarlo en el mercado laboral, sus egresados podrán tener acceso a mejores empleos”, sostiene.
Para Álvaro Larraín director de Dynamisa-consultores de alta dirección, cuando no se conoce a una persona, el prestigio de la casa de estudios en que se formó sirve como carta de presentación, pero al momento de elegir un candidato va a contar principalmente su desempeño en la entrevista más que el prestigio de su universidad.

Preferencias

Uno de los ejemplos más concretos de la aceptación y consolidación de las universidades privadas es el aumento que han tenido estos últimos años en los recursos del Aporte Fiscal Indirecto (AFI) que se entregan a aquellas universidades que logran atraer a los mejores puntajes de la PSU (antes la PAA).
“Esto grafica que los alumnos están mostrando sus preferencias por dichas instituciones, ya que teniendo puntajes para entrar a las tradicionales no lo hacen, principalmente porque saben que las privadas tienen buenos profesores, que a los egresados les está yendo bien y que están entregando una buena formación académica” asegura Santander. Para Andrés Monteiro, director del intertrust asesorías corporativas, obtener un MBA –sobre todo en el exterior- es una manera efectiva de disminuir la brecha académica que pudiere existir.
En todo caso, no hay que perder de vista que en un mercado abierto y competitivo, contar con un buen título profesional es necesario, pero no suficiente. Y es que “hoy se demandan profesionales íntegros, flexibles, emprendedores y con mucha inteligencia emocional”, aconseja Fernández.