Los profesionales
que ejercen por primera vez un cargo suelen sufrir más de algún
tropiezo cuando afrontan pautas distintas a las del ámbito
académico.¿Qué hacer? Las principales recomendaciones
son: adoptar una actitud abierta para abordar los conflictos o críticas,
fijarse un método para enfrentar las tareas, nunca dejar de
perfeccionarse, buscar el apoyo de personas con experiencia y pensar
adónde se quiere llegar en los próximos diez o quince
años.
Oscar Bretón,
consultor senior de Ernst & Young, apunta que las personas con
inteligencia abstracta son muy eficientes para trabajar en el área
de estudios. En cambio, una empresa necesita una inteligencia más
orientada a lo práctico.
Similar
opinión comparte Álvaro Larraín, director de
Dynamisa. “Muchos jóvenes talentosos no entienden que
en el trabajo se privilegia la efectividad: uno tiene que ser eficiente,
racional y relacionarse fácilmente con todos”, dice.
Si el ejecutivo tiene claro eso podrá abordar los conflictos
sin agresividad y recibir críticas a su gestión sin
sentirse menoscabado emocionalmente. Por ello, sugiere buscar un líder
positivo del cual aprender.
Además,
es conveniente que el profesional se mantenga alerta a lo que sucede
en otros sectores de la empresa e integrarse al trabajo en equipo
con “apertura de mente”. Para Bretón, esto significa
atender no sólo al devenir del mercado internacional, sino
a los requerimientos de su carrera: aprender idiomas, no temer a los
cambios, estar bien dispuesto a viajar.