Diario Financiero

Lo que el novel ejecutivo debe saber para no partir con el pie izquierdo

Sarella Gutiérrez

viernes 9 de enero de 2004

 

Los profesionales que ejercen por primera vez un cargo suelen sufrir más de algún tropiezo cuando afrontan pautas distintas a las del ámbito académico.¿Qué hacer? Las principales recomendaciones son: adoptar una actitud abierta para abordar los conflictos o críticas, fijarse un método para enfrentar las tareas, nunca dejar de perfeccionarse, buscar el apoyo de personas con experiencia y pensar adónde se quiere llegar en los próximos diez o quince años.

Oscar Bretón, consultor senior de Ernst & Young, apunta que las personas con inteligencia abstracta son muy eficientes para trabajar en el área de estudios. En cambio, una empresa necesita una inteligencia más orientada a lo práctico.

Similar opinión comparte Álvaro Larraín, director de Dynamisa. “Muchos jóvenes talentosos no entienden que en el trabajo se privilegia la efectividad: uno tiene que ser eficiente, racional y relacionarse fácilmente con todos”, dice. Si el ejecutivo tiene claro eso podrá abordar los conflictos sin agresividad y recibir críticas a su gestión sin sentirse menoscabado emocionalmente. Por ello, sugiere buscar un líder positivo del cual aprender.

Además, es conveniente que el profesional se mantenga alerta a lo que sucede en otros sectores de la empresa e integrarse al trabajo en equipo con “apertura de mente”. Para Bretón, esto significa atender no sólo al devenir del mercado internacional, sino a los requerimientos de su carrera: aprender idiomas, no temer a los cambios, estar bien dispuesto a viajar.

Otro requisito muy relevante es continuar estudiando. Sin embargo, ambos consultores advierten que, antes de proseguir estudios superiores, se debe ganar experiencia laboral para “aprovechar” de mejor manera las materias tratadas. “No se trata de transformarse en estudiantes eternos. Pero hay que buscar la especialización, en vista de la fuerte competencia. Sin embargo, no creo que cursar postgrados signifiquen necesariamente éxito”, explica Bretón, quien sugiere adoptar la disciplina del estudio, aunque sea en “solitario”.

Del mismo modo, se recomienda plantearse que es lo que se espera lograr a los 40 ó 50 años y no pensar sólo en el corto plazo. También es imprescindible desarrollar un método para organizar el trabajo, que permita definir las prioridades y reaccionar a tiempo frente a ellas. Si a la buena formación intelectual y dedicación al trabajo se suma la eficiencia, se logran mejores y más rápidos resultados.